Según la BBC, así es. Analizamos por qué puede estar ocurriendo y qué podemos hacer al respecto.
De los 9.000 docentes que participaron en la investigación de la BBC, el 20 % declaró haber recibido algún golpe de un alumno este año. Un 20 %.
No está claro si se trata del efecto colateral de la COVID, de la falta de formación eficaz en gestión del comportamiento durante la formación inicial docente, de un cambio generacional en las normas y las conductas, de la austeridad o de otros factores.
En el reportaje de la BBC, Tom Bennett, exasesor de comportamiento del Departamento de Educación británico, afirma que ha sido un problema durante «décadas» después de haberse «barrido bajo la alfombra».
«Hasta hace unos cinco o seis años apenas había formación [docente] en gestión del comportamiento, lo que probablemente asombraría a mucha gente», señaló. «Tenemos que asegurarnos de que los colegios se planteen enseñar el comportamiento que necesitan, poner límites y aplicar consecuencias — una estructura bastante sencilla, pero difícil de llevar a la práctica.»
Tom Bennett, exasesor de comportamiento del Departamento de Educación británico
Bennett dirigió una revisión independiente del comportamiento en los colegios del Reino Unido en 2017. Esta lectura reveladora señalaba los siguientes rasgos de los centros con una cultura sólida del comportamiento:
- equipos directivos comprometidos y muy visibles, con metas ambiciosas y respaldados por un equipo de liderazgo sólido
- expectativas realistas y detalladas, bien comunicadas y claramente comprendidas por todos los miembros de la comunidad escolar
- prácticas de trabajo muy coherentes en todo el centro
- una comprensión clara de cuál es la cultura del centro — «así hacemos las cosas aquí y estos son los valores que defendemos»
- un alto grado de compromiso del profesorado y de las familias con la visión y las estrategias del centro
- un alto grado de apoyo entre el equipo directivo y el profesorado, por ejemplo mediante formación
- atención al detalle y rigor en la aplicación de las políticas y estrategias del centro
- expectativas altas para todo el alumnado y el profesorado, y la convicción de que todos los alumnos importan por igual
El informe enumera además los obstáculos para desarrollar un buen comportamiento.
No sorprende que los efectos de las conductas negativas del alumnado sean de largo alcance — peores resultados de salud mental para los afectados, además de mayores índices de acoso, absentismo y consumo de alcohol y drogas. Tampoco sorprende que el rendimiento académico se resienta, dados los 50 minutos diarios de tiempo de aprendizaje perdido por el mal comportamiento (Informe Nacional sobre Comportamiento del Departamento de Educación británico, 2021).
El comportamiento importa. Por eso situamos el desarrollo de un clima positivo de aprendizaje justo al principio de nuestro programa de desarrollo profesional docente en línea, Setting The Standard.