Todos coincidimos en que la enseñanza basada en la evidencia puede elevar la calidad de la enseñanza y del aprendizaje. ¿O no?
En 2017 el Departamento de Educación del Reino Unido publicó Evidence-informed teaching: an evaluation of progress in England, cuyas conclusiones señalaban que:
«…el profesorado entrevistado se situaba en un continuo: desde un pequeño número de docentes contrarios al uso de la evidencia investigadora; pasando por otros neutrales (por lo general por falta de tiempo o por no verle el valor); hasta (en la mayoría de los casos) quienes sí veían su valor pero necesitaban convencerse viéndola aplicada; y — en unos pocos casos — quienes tenían tanto acceso a la investigación como conciencia de su valor.»
El informe concluía además que:
«Para el profesorado, la enseñanza basada en la evidencia significaba habitualmente apoyarse en la evidencia investigadora (directamente o traducida por los equipos directivos) para integrarla y probarla en su propia práctica, más que aplicar directamente los resultados de la investigación.»
Departamento de Educación del Reino Unido, 2017
En esencia, el informe plantea que una proporción significativa del profesorado o bien no llega a convencerse de las mejores prácticas basadas en la investigación, o bien no las utiliza como se propone. Eso apunta a la necesidad de que los colegios cuenten con un programa integral de desarrollo profesional que atienda los distintos grados de implicación del profesorado con la enseñanza basada en la evidencia y que, además, homogeneice su uso en todo el centro.
¿Cómo podemos transmitir la importancia de un desarrollo profesional integral basado en la evidencia?
- Aplicación práctica. El desarrollo profesional debe ir más allá de presentar resultados de investigación y centrarse en traducir la investigación en estrategias accionables. El profesorado necesita apoyo para integrar las prácticas basadas en la evidencia en sus propios contextos de enseñanza, de modo que pueda ver su impacto directo en el aprendizaje del alumnado.
- Colaboración y aprendizaje entre iguales. Necesitamos fomentar la colaboración entre docentes y crear un entorno que favorezca el aprendizaje y el intercambio de buenas prácticas. Las oportunidades de colaboración permiten al profesorado ver la enseñanza basada en la evidencia en acción, intercambiar ideas e inspirarse en sus compañeros.
- Práctica reflexiva y retroalimentación. Promover la práctica reflexiva permite al profesorado analizar críticamente su propia enseñanza, identificar áreas de mejora y ajustar sus enfoques en consecuencia. Ofrecer retroalimentación, tanto de los compañeros como de los responsables pedagógicos, refuerza aún más la eficacia de la enseñanza basada en la evidencia.
¿Cómo podemos cultivar una cultura de crecimiento continuo?
- Apoyo del equipo directivo. Los equipos directivos desempeñan un papel decisivo a la hora de crear una cultura que valore el desarrollo profesional basado en la evidencia. Deben abordar uno de los principales obstáculos para que un profesorado desbordado se acerque a la investigación: asignar tiempo. Además, tienen que aportar recursos para el aprendizaje profesional, facilitar el acceso a formación fundamentada en la investigación y predicar con el ejemplo usando prácticas basadas en la evidencia.
- Crear comunidades de aprendizaje profesional. Crear comunidades de aprendizaje profesional dentro de los centros fomenta la colaboración, el intercambio de hallazgos basados en la investigación y la resolución conjunta de problemas. Estas comunidades ofrecen un espacio para que el profesorado comente dificultades, comparta logros y busque colectivamente la mejora.
- Acceso a un desarrollo profesional basado en la evidencia. Es fundamental para ayudar a cerrar la brecha entre la investigación y la práctica, y facilita que el profesorado se implique con estrategias de enseñanza basadas en la evidencia y las aplique.
Para mejorar la calidad de la enseñanza y del aprendizaje en todo el centro es imprescindible un programa integral de desarrollo profesional basado en la evidencia. Dando al profesorado tiempo para desarrollar la colaboración y la práctica reflexiva, poniendo el acento en la aplicación práctica y creando una cultura de crecimiento continuo, los colegios pueden lograr que su profesorado adopte prácticas de enseñanza basadas en la evidencia.
Con este enfoque integral podemos liberar todo el potencial de la enseñanza basada en la evidencia — mejorando los resultados del alumnado e impulsando la excelencia educativa.